“Estaba colgado con el cuerpo todo negro”: espanto cerca del río Loro

Cecilia Ortíz estaba en su casa cuando le golpearon la puerta: «¡A Jetón! ¡A Jetón! ¡Lo agarraron a Jetón!». Disparada salió en su moto y al llegar se encontró con el drama.

Cecilia estaba arriba: en el medio cuelga Ariel.

El 22 de enero se cumplió un año de la tarde que Cecilia Ortíz pasaba por el puente del río Loro mientras Santiago, un niño de 12 años, se ahogaba en sus aguas profundas. Santiago había ido a pasar la tarde con sus primos y una tía, jugaban a ahogarse, hasta que todo dejó de ser un juego y los gritos llegaron a Cecilia: “¡Auxilio! ¡Auxilio! ¡Se ahoga! ¡Se ahoga!”. Eso recordaba el martes pasado Cecilia cuando le golpearon la puerta de su casa.

“Estaba tranquila en mi casa cuando viene un vecinito, chiquito, llorando, gritando que lo ayude: ‘¡A Jetón! ¡A Jetón! ¡Lo agarraron a Jetón!’, me gritaba mientras golpeaba la puerta el pobre”, golpeaban la puerta a Cecilia Ortiz porque siempre le gustó el río y sus cuidados. Y porque de chica aprendió los primeros pasos de rescate al lado de su tío Jorge, el salvavidas de la zona. Y porque tomó un curso con Defensa Civil de Buceo, Salvataje y Rescate.

“¡Jetón está mal! ¡Jetón está mal!”, es lo único que escuchaba la empleada estatal de 37 años mientras arrancaba la moto y salía disparada con una piola en la mano. Jetón es Ariel Olea, un joven de la zona de 20 años. “Cuando llegué a la zona de la Barranca Colorada, no podía creer lo que estaba viendo: lo agarraron al chico Olea las abejas: estaba colgado con el cuerpo todo negro. Los amigos lo dejaron”.

El cuerpo de Olea colgaba de una soga, una soga que uno de sus hermanos había soltado: “Le quemaba la soga en la mano al hermano. Cuando logramos sacarlo, venía con un enjambre de abejas todo alrededor de la cara. Las abejas agarraron al otro muchacho y a mí también llegaron a picarme. Y soy alérgica a las abejas”, relata Cecilia, mientras 60 personas bañándose en el río se enteraban cerca del camping de otra triste noticia: un joven de 27 años se estaba ahogando.

¿Qué hacía El Jetón en el puente? “Se había tirado con la soga atada para buscar loros que hacen sus cuevas. Atrapan los loros y los venden a los vecinos o a los turistas por 500 pesos. Este año los chicos se han dedicado a esto de los loros: ya lo habían picado a uno cuando sacaron siete loros. No se ha muerto de casualidad: cuando bajó, quedó a 40 metros del precipicio, ahí los atacaron las abejas. A él y a los chicos”.

El rescate de Cecilia Ortíz fue a través del monte: “Con la moto lo llevamos al dispensario. Al llegar nos encontramos con que 11 personas habían sido picadas, seis derivadas directamente al Avellaneda. El chico tenía bastante picaduras, y estaba mal con oxígeno. Le habían puesto suero con una inyectable y también lo mandaron al Avellaneda. A mí también me picaron y me pusieron dexametasona. La gente del C.A.P.S del Cadillal se portó muy bien estuvo a la altura de las circunstancias”.

Entre las 60 personas que se refrescaban el martes en el río Loro, había dos policías que miraban. No es novedad lo que pasa todos los veranos en la zona, denuncia Cecilia. “Tiene que aparecer el área de Piscicultura, Defensa Civil. Tiene que haber mayor control. Jamás se ha observado presencia policial. Hay gente ahí que no hace nada. Hace algunos años había venido el ingeniero (Fernando) Torres, de Defensa Civil, al Cadillal, pero no se hizo nada más. Pedimos por favor que se tome conciencia de lo que pasa. Ese chico pudo haber muerto picado por las abejas por tirarse a buscar loros, así como lo escucha, tal cual”.

Cecilia con sus tres hijos y amigos. Pide conciencia sobre lo que pasa en el río.
Aquí había ocurrido casi una tragedia el año pasado: Cecilia lo evitó.
El abuelo de Cecilia, con la zona del incidente a sus espaldas.

fuente. El Tucumano

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